Lo que nos ha dicho la gente después de tatuarse: frases que no olvidamos
Hay un momento muy concreto en cada sesión. Es cuando terminas, limpias la zona, le pones el film y le dices al cliente que se levante a ver cómo ha quedado. Ese momento siempre es diferente. Y lo que sale de la boca de la gente en ese momento a veces te acompaña mucho tiempo.
Después de años tatuando en Alcorcón, tenemos una colección de frases que no se olvidan. Aquí van algunas.
«Es exactamente lo que tenía en la cabeza. No sé cómo lo has sabido.»
Esta es la mejor. La que más gusta escuchar. No porque sea un cumplido, sino porque significa que la conversación previa funcionó, que prestaste atención a lo que no se dijo con palabras y que el resultado conecta con algo que esa persona llevaba dentro. Cuando pasa, la sesión entera cobra otro significado.
«Me lo prometí cuando salí del hospital.»
Hay clientes que llegan con una historia detrás que no cuentan hasta que están en la camilla y ya no hay vuelta atrás. Esta frase la hemos escuchado de formas distintas pero con el mismo peso siempre. El tatuaje como punto de llegada. Como forma de decir: llegué. Estoy aquí. Esto es mío.
«Pensé que iba a llorar pero me he reído todo el rato.»
El miedo al dolor es real y lo respetamos. Pero muchas veces lo que pasa durante la sesión no tiene nada que ver con lo que la persona esperaba. La tensión se rompe, entra la conversación, y de repente dos horas pasan volando. Esta frase nos gusta porque dice que el ambiente del estudio hizo su trabajo.
«Mi madre no me habla desde que se lo dije. Pero me da igual.»
Dicha con una sonrisa, siempre. El tatuaje como acto de autonomía. Como decisión tomada sabiendo las consecuencias y eligiendo de todos modos. No lo juzgamos ni para bien ni para mal. Pero la energía con que la gente dice esta frase dice mucho sobre lo que ese tatuaje significa para ellos.
«Es para mi hermano. Murió hace dos años.»
No hay mucho que decir después de esto. Solo seguir haciendo bien el trabajo. Con más cuidado si cabe. Porque en esos casos lo que tienes entre las manos no es un diseño: es una despedida, un recuerdo, algo que esa persona va a llevar el resto de su vida. Son las sesiones que se trabajan en silencio y se terminan con un nudo en la garganta que no le dices al cliente.
«Pensaba que esto era para gente de otro tipo.»
Esta nos gusta especialmente. La dicen personas que llevan años dándole vueltas, que siempre pensaron que el tatuaje era para otros, para los de otra tribu, para los que tienen un perfil determinado. Y un día cruzan la puerta, se sientan, hablan con nosotros y se dan cuenta de que aquí cabe todo el mundo. Eso no nos lo habían dicho en ningún sitio y sin embargo lo sabíamos.
«¿Cuándo puedo volver para el siguiente?»
La mejor señal de que algo ha ido bien. No hace falta más.
Lo que todas estas frases tienen en común
Que detrás de cada tatuaje hay algo más que un diseño. Siempre. A veces es pequeño y a veces es enorme, pero siempre hay algo. Y ese algo es la razón por la que este trabajo no es solo un trabajo.
Si tienes algo que quieras llevar contigo, ya sabes dónde estamos. En Alcorcón, sin filtros, con ganas de escucharte.

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